El lado oscuro de los objetos conectados: ¿un tsunami de datos médicos innecesarios?

Este blog habla de los objetos conectados o wearables, sus innovaciones y sus beneficios para sus usuarios, pero también debe hablar de la parte negativa de esta tecnología. Millones de consumidores han comprado objetos conectados (wearables) diseñados para recoger señales biométricas sobre su salud, pero según los médicos pasarán años antes de que todos esos datos puedan proporcionar beneficios médicos reales.

Este análisis no es casual, se basa en la experiencia propia de los médicos que están confrontados a estos nuevos dispositivos y que en su gran mayoría, no saben qué hacer con tantos datos.

Datos inutilizables y unos beneficios a demostrar

Para muchos médicos esos grandes volúmenes de datos que captan y transmiten los wearables no tienen ningún valor médico. Y esos hace que un neófito, como yo lo soy, en el tema medico se quedé de piedra.

“Sabemos cómo interpretar ciertos de los datos que estos aparatos captan, pero no sabemos qué hacer con todos los otros tipos de datos que se recolectan. Además, con esos datos no podemos hacer recomendaciones médicas“, dijo Jeffrey Olgin, director de cardiología en la UCSF.

Se requieren análisis más completos y detallados, y además un contexto para que esos datos pudiesen ser útiles a la hora de mejorar el estado de salud de los pacientes.

Otro problema que debe ser resuelto, incluso antes de que se puedan realizar análisis de Big Data, es que “los wearables destinados al público en general no son dispositivos de nivel médico, por lo que no somos capaces de saber si una determinada medida es realizada de la misma manera por todos ellos independientemente de la marca o el dispositivo“, señala el Dr. Vernon Smith Avera Medical Group.

“¿Qué significa un pico de treinta minutos en la frecuencia cardíaca? ¿10.000 pasos al día es suficiente ejercicio? ¿Es que su frecuencia cardiaca medida con un reloj o una pulsera es igual de precisa? ¿Y entre dos aparatos de la misma familia pero de marcas diferentes? ¿Qué indica una fluctuación de la temperatura? No lo sabemos “, añadió Smith.

“Y suponiendo que esas incertidumbres queden despejadas un día, será necesario enseñar a los futuros médicos en las escuelas de medicina a cómo interpretar y responder a los datos de sus pacientes.” Enseñar a un medico a trabajar con estos datos podría necesitar años.

Las modas van y vienen

¿Es que las personas van a seguir comprando y usando objetos conectados pese a saber que no se establecerá el valor médico de esos datos hasta pasados muchos años?

 

Para Jiang Li, CEO de VivaLnk,: “el interés de llevar encima un objeto conectado es diferente según los usuarios. Muchas personas obtienen de esos datos simplemente la satisfacción de conocer sus constantes vitales, otros la impresión de tranquilidad que da conocer su ritmo cardiaco o su calidad de sueño y muchos otros, la motivación para realizar actividades más saludables.»

VivaLnk, desarrolla dispositivos portátiles capaces de monitorizar al usuario de forma continua e inalámbrica. Su último desarrollo es una tarjeta electrónica flexible y muy delgada llamada eSkin, pensada para ser colocada en la piel de una persona y captar una amplia gama de señales biométricas: un monitor de temperatura  llamado Fever Scout proporciona lecturas de temperatura sin interrupción y con una precisión de nivel médico;  o Vital Scout que permite vigilar el estrés y el estado general de salud de una persona. Cada uno de ellos envía los datos biométricos de forma inalámbrica a un teléfono inteligente.

Para Li, la falta wearables médicos de calidad cambiará con el tiempo. Su compañía ha decidido trabajar con expertos de la comunidad médica para desarrollar nuevos dispositivos portátiles que proporcionen datos precisos y útiles de calidad médica.

En los próximos años, no habrá muchos beneficios para la salud vinculados a wearables. Para que esos beneficios comiencen a ser identificados y propuestos a los usuarios aun harán falta muchos estudios de Big data y muchos análisis de los resultados obtenidos. Eso significa que hay un riesgo de que la recopilación de datos descarrile si los usuarios de objetos conectados terminan considerándolos como aparatos sin valor médico y dejen de usarlos.

El impacto potencial de los werables para el cuidado de la salud es extraordinariamente prometedor, pero aún queda mucho trabajo por hacer. Y ni siquiera hemos tocado la parte más difícil: la modificación del comportamiento del usuario cuando esos datos sean fiables, que a fin de cuentas es el objetivo final de toda esta aventura.

 

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